Una señal que vale más que mil comunicados
Cuando los bancos centrales compran oro de manera sostenida durante varios trimestres consecutivos, no lo hacen por diversificación cosmética de sus reservas. Lo hacen porque están, en los hechos, reduciendo su dependencia estructural del dólar estadounidense como activo de reserva dominante.
Este proceso, gradual pero persistente, no representa una amenaza inmediata a la hegemonía del dólar, pero sí una tendencia que los inversionistas de largo plazo deberían tomar en serio al construir sus carteras para la próxima década.